24.68

Kilómetros


Salida: Las Calderetas
Cota máx.: 1151 m. | mín.: 879 m.
Desnivel ↑: 688 m. | Desnivel ↓: 688 m.
Ratio Subida: 10,23% | Ratio Bajada: 10,64%

La segunda ruta en Tenerife tiene sólo 25 kilómetros pero sus más de 900 metros de ascenso acumulado le otorgan cierta dureza. Además, se han seleccionado algunos tramos de senderos y caminos para romper con la monotonía de las tan abundantes pistas forestales. Estos tramos los encontraremos en la Montaña del Pozo y en las inmediaciones de la Cruz de Fune.

Comenzamos la ruta en el Área Recreativa de Las Calderetas, en Ravelo (Municipio de El Sauzal), una zona ideal para empezar ya que dispone de zona de aparcamientos, encontrándose además en un entorno natural idóneo para la práctica de la bici de montaña. Nos bajaremos del coche y ya estaremos en plena ruta, sin tramos de asfalto. Accedemos a través de la Autovía TF-5 tomando la salida 21 y tras cruzar el túnel seguimos por la Calle de La Montañeta hasta Ravelo.

Empezamos el recorrido por la Pista de Las Calderetas que nos lleva a un pequeño descenso hasta Baja Camello. Seguimos a la izquierda por el Camino Carril del Polvo que nos conduce al comienzo de la subida de la Montaña del Pozo. En algunos puntos de la ascensión encontraremos tramos algo degradados que nos exigirán máximo esfuerzo y técnica.

Salimos a la Pista de Las Aguilillas y seguimos a la derecha pero no tardaremos mucho en abandonarla ya que en unos cientos de metros comienza un bonito descenso por el Camino del Pozo, siendo uno de los tramos a los que me refería al principio del texto. Casi la totalidad del descenso es limpio, salvo un par de trialeras donde necesitaremos mucha técnica para pasar sin poner pié a tierra. La vegetación se cierra sobre nuestra cabezas de modo que la iluminación desciende hasta el punto que las gafas de sol pueden llegar a ser un estorbo. Casi al final del descenso encontraremos un punto de parada obligada ya que la frondosidad se hace un hueco para mostrarnos una vista preciosa de las medianías de La Matanza de Acentejo, el Barrio del Pirul y la costa.

Llegamos a las inmediaciones de La Vica y comenzamos un largo ascenso por la pista que lleva este mismo nombre volviendo a la Pista de Las Aguilillas que dejamos a la izquierda para seguir subiendo hasta la Pista del Rayo (Los Revolcaderos). Seguimos por la Pista del Rayo a la derecha y pasados unos cientos de metros tomamos un camino muy empedrado y exigente a mano izquierda para volver a girar a la izquierda y descender nuevamente a la Pista del Rayo. En el siguiente cruce seguiremos hacia la izquierda para llegar hasta la Pista de Los Covachos, donde rodaremos un buen rato a buen ritmo ya que se trata de una pista ligeramente descendente y limpia, sin curvas cerradas.

Salimos a la Pista de Fuente Fría y giramos a la izquierda hasta llegar a unas cruces. Seguimos adelante y descendemos hasta la Pista de Las Aguilillas. Rodaremos en llano durante algunos kilómetros por esta pista hasta llegar a laCalle Mesetas, donde comenzamos una serie de caminos estrechos que atraviesan la Pista de Fuente Fría y concluyen en la Cruz de Fune.

Continuamos por La Pista de La Esperanza y tras un primer tramo de ascenso, sigue un descenso largo que, pasando un depósito de TeideAgua, acaba en la Calle de Hornaca, y a continuación giramos a la izquierda por la Calle Madre del Agua, la cual nos llevará a una zona de bonitos senderos que, si bien no son necesarios para seguir la ruta, pues vuelven de nuevo a Madre del Agua, merece la pena recorrerlos por la belleza del entorno, como puede verse en alguna de las fotos de la galería, donde se aprecia el manto de hojas cubriendo el suelo.

Seguimos una serie de caminos que nos conducen al Área Recreativa Lomo de la Jara y tras un duro ascenso llegamos nuevamente a la Pista de Fuente Fría, para tomar uno de los senderos anteriores en sentido inverso y salir a la Calle Mesetas, la cual cruzaremos para tomar una pista descendiente directa al Área Recreativa de Las Calderetas.

Como puede verse en el mapa de la ruta, en esos 24 kilómetros nunca llegamos a alejarnos mucho del punto de salida/llegada, y más que una ruta, puede parecer un “circuito” largo de entrenamiento, ya que en muchos puntos puedes volver al comienzo atajando, además de combinar subidas y bajadas más o menos técnicas, pistas y senderos, trialeras… lo que nos permite disfrutar de la bici de montaña al máximo rodeados de un entorno natural incomparable.