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Camino Natural de El Hierro: Sendero Circular

El sendero circular alrededor de la isla de El Hierro discurre por los denominados “caminos tradicionales” de la isla, aquellos que fueron usados antiguamente por sus pobladores en sus desplazamientos por el territorio, permitiendo conocer la forma de relacionarse que tuvieron los isleños antes y después de la colonización por la Corona de Castilla. Los caminos del sendero circular recorren la isla en toda su amplitud, desde zonas de cumbre hasta puntos del litoral, descubriendo a su paso una gran cantidad y calidad de contrastes, que a priori, no parece contener un enclave de reducidas dimensiones como El Hierro.

En sus sucesivos tramos, el sendero se esconde bajo bosques de laurisilva y atraviesa cultivos en el Valle de El Golfo; se desliza por amplios prados destinados al pasto del ganado en las mesetas superiores, cruza barrancos, asciende a miradores y atraviesa zonas volcánicas; transita por áreas en las que el capricho del viento retuerce los portes de las sabinas, se empapa de la cultura tradicional herreña al pasear por sus pueblos y permite el disfrute de la permanente presencia del mar que lo acompaña.

La ruta parte de la zona costera de Verodal, situada al oeste de la isla. Se dirige hacia el sur pasando por la Ermita de Nuestra Señora de los Reyes, y atraviesa el Julán y los pueblos del Pinar, Isora, Puerto de La Estaca, y, alcanzando la parte oriental de la isla, recorre las poblaciones de Valverde, La Caleta y Tamaduste. A partir de este último pueblo, el camino comienza su recorrido por la parte septentrional de la isla, pasando por Echedo, la Ermita Virgen de la Peña, con impresionantes vistas, San Andrés, Jinama y El Golfo para terminar en Sabinosa, en el Pozo de la Salud.

Durante los más de 112 kilómetros que componen el sendero, atravesaremos distintos espacios naturales protegidos, como el Parque Rural de Frontera, la Reserva Marina Punta de La Restinga-Mar de las Calmas, la Reserva Natural Especial del Tibataje, el Paisaje Protegido de Timijiraque y el Monumento Natural de Las Playas con el famoso Roque de la Bonanza, símbolo representativo de la isla.

Además el trayecto nos acercará a elementos del patrimonio natural y cultural de la isla muy relevantes, como las zonas de El Lajial y El Sabinar, distintos restos arqueológicos de la cultura aborigen, y lugares de interés como el Centro de Interpretación del Parque Cultural de El Julán, el Ecomuseo de Guinea o el conocido Lagartario, donde el lagarto gigante de El Hierro lucha contra su extinción


Tramo 1: Verodal - El Sabinar

 

El sendero circular comienza en la ladera de la montaña de los Charcos, en la intersección con la sinuosa carretera que baja hasta la playa de El Verodal. Desde esta zona se puede disfrutar de sorprendentes vistas de la costa occidental de El Hierro y del mar, habitualmente embravecido, golpeando sus roques y puntas. Además de la costa se pueden observar fincas de cultivo y un campo de lavas cordadas, consecuencia de la última erupción del volcán de La Restinga, denominado El Lajial. En este punto de inicio, dejamos a la derecha la Montaña del Escobar, mientras ascendemos suavemente por un escondido sendero, donde el terreno está ocupado en su totalidad por abundante vegetación de matorral, principalmente de tabaibas (Euphorbia sp.) y verodes (Senecio kleinia), acompañada de plantas de ambientes típicamente costeros.

Al llegar al paraje denominado como Lomo Negro, el camino cambia de trayectoria, dirigiéndose hacia el sur. Durante este tramo, podremos observar la Montaña Marcos, que dejamos a nuestra izquierda, que es uno de los numerosos conos volcánicos que se distribuyen en la isla. Posteriormente, el sendero vuelve a ascender por suelos de picón negro típicamente volcánicos, esta vez teniendo como objetivo el pico Escobar a 450 m, y rodeado de una profusa vegetación de matorral. Ya en su parte superior, aparecerá el típico paisaje herreño de sabinas (Juniperus turbinata ssp. canariensis) retorcidas y moldeadas durante siglos por el fuerte viento y las duras condiciones climáticas características de esta parte de la isla.



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Tramo 2: El Sabinar - Mirador de Bascos - Ermita Virgen de los Reyes

 

La segunda etapa del sendero circular parte de El Sabinar, a donde podremos acceder en vehículo hasta un área provista de carteles con información divulgativa. En este singular paraje se desarrollan algunos de los mejores ejemplares de sabinas (Juniperus turbinata ssp. canariensis) de troncos retorcidos moldeados por el viento, que nos acompañarán durante todo el recorrido por este tramo. Desde El Sabinar, el sendero que nos dirige al Mirador de Bascos atraviesa, en suave ascenso, una zona de prados típicos de alta y media montaña, en los que se desarrollan pequeños grupos de sabinas achaparradas acompañados de otra vegetación de porte de matorral, como tomillos (Thymus vulgaris) y jaras (Cistus ladanifet).

A medida que nos acerquemos al mirador, aparecerán algunos bosquetes de pino insigne (Pinus radiata), especie que fue introducida a mediados del siglo pasado en Canarias. El Mirador de Bascos es uno de los más conocidos de la isla, ya que se encuentra muy cerca de la ermita de la Virgen de los Reyes, patrona de El Hierro. Situado a unos 850 metros sobre la playa de Arenas Blancas, desde este punto podremos disfrutar de una de las mejores panorámicas del Valle de El Golfo, con el pueblo de Sabinosa en primer término.

El mirador dispone a su vez de una fuente con agua para beber y refrescarnos. A partir de este punto, se eleva la pendiente de la senda y comenzaremos a divisar las amplias zonas de prados tan características de esta parte de El Hierro, alternadas con robustos bosquetes de pino. En este tramo, será habitual que encontremos ovejas y caballos pastando mansamente durante nuestro camino hasta la parte superior de la isla, punto desde el cual obtendremos fantásticas vistas del Valle de El Golfo, a un lado, y de la zona de pastos que hemos atravesado, al otro.

Sin abandonar los prados, el camino comienza un suave descenso por pista de tierra hasta llegar a un cruce de pistas en el que el sendero continúa coincidente con el Camino de la Virgen, en dirección a la Piedra del Regidor, situada en las faldas de una montaña. Durante la denominada Bajada de la Virgen en romería hacia Valverde, las autoridades insulares trasladan a la Virgen de los Reyes desde su ermita hasta la Piedra del Regidor donde la entregan al alba para que el pueblo la cargue, siendo los habitantes de Sabinosa los primeros en hacerlo. Desde la Piedra del Regidor, el sendero se desvía unos metros hasta llegar a la ermita de la Virgen de los Reyes, situada en La Dehesa, donde termina esta etapa del sendero circular.



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Tramo 3: Camino de los Pastores - Julán

 

Desde la ermita de la Virgen de los Reyes, el tercer tramo del sendero circular comienza en el cruce con el Camino de la Virgen, descrito en la segunda etapa, y continúa por una pista de tierra que transita por los característicos prados salpicados de aisladas sabinas (Juniperus turbinata ssp. canaríensis) de porte retorcido, propias de esta parte de la isla. El primer tramo del camino nos permitirá atravesar todo el Valle de El Julán, siguiendo una ruta que era utilizada por los pastores de El Pinar para comunicarse con sus ganados, apostados durante buena parte del año en la zona de La Dehesa.

Después de atravesar un pequeño bosquete de pino canario (Pinus canaríensis), el camino coincide durante escasos metros con la carretera que baja al Faro de Orchilla, para transitar de nuevo por una pista de tierra primero y acabar después en la senda que atraviesa el paraje denominado El Julán. Se trata de una ladera de fuerte pendiente que baja desde las crestas del Valle de El Golfo hasta el mar por la vertiente meridional de la isla. El Julán es un territorio deshabitado y profusamente rayado por barrancos de sustrato volcánico. En el tramo por el paraje de El Julán podremos admirar las manifestaciones más puras del pinar original, ya que el sendero coincide con las cotas más bajas de pino canario que se desarrolla hacia la cumbre. También encontraremos a nuestro paso tabaibas (Euphorbia sp.) y sabinas, abundantes en la zona.

Por el camino, encontraremos antiguos refugios de piedra que eran utilizados por los pastores en los desplazamientos que hacían con sus rebaños hacia los pastos de los terrenos comunales y será habitual que las bandadas de cuervos (Corvus corax) nos acompañen en numerosas ocasiones. De entre las islas del archipiélago tan sólo en El Hierro se pueden observar de manera tan abundante estas aves. Poco después de avistar una majestuosa faya (Myríca faya) que se desarrolla en uno de los numerosos barrancos que cruzan El Julán, la senda llega hasta el Centro de Interpretación del Parque Cultural de El Julán, desde el cual tendremos una espléndida panorámica del Mar de Las Calmas y de la Reserva Marina de La Restinga.

En la intersección con la carretera que transita por El Julán (la única vía asfaltada para atravesar esta parte de la isla) el sendero continúa por una pista forestal. Inicialmente, el camino discurre entre el límite del pinar y una zona de parcelas con diferentes cultivos. Desde la senda, podremos ver la montaña de La Empalizada, repoblada con pino radiata (Pinus radiata). Posteriormente, el sendero abandona el área de influencia del pinar y desciende de forma continuada entre muros de piedra en seco que defienden las fincas, en su mayoría abandonadas, donde crecen tuneras (Opuntia maxima), higueras (Ficus carica) y otros frutales, si bien la mayoría de ellas están dedicadas a la vid, tal y como ocurre en la mayor parte de El Hierro.

Los vastos bosques de pino canario, emplazados desde los 900 metros hasta las cumbres, han marcado durante siglos la vida de los habitantes de esta zona, como prueba la denominación de El Pinar, un municipio de reciente creación cuyo nombre deviene de la riqueza forestal de esta parte de la isla. Este término municipal está formado por los núcleos de Las Casas y Taibique, situados en el límite sur de las grandes pinadas que ocupan gran parte del término municipal. Poco antes de alcanzar el barrio de Taibique, el sendero abandona el Parque Rural de Frontera, por el que transitaba desde su comienzo. En Taibique, asentamiento eminentemente rural, destaca su adornada plaza, lugar donde finaliza esta etapa del sendero.



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Tramo 4: Tacorón - El Pinar

 

La cuarta etapa del sendero circular parte de la pequeña cala de Tacorón, una de las más concurridas por los habitantes de la isla. Situada al noreste de La Restinga, cuenta con unas aguas tremendamente cristalinas y su orilla está conformada por roca volcánica. La brisa apenas corre en esta playa y el mar casi siempre está en calma, debido a su ubicación, refugiada entre las rocas. Cerca de la cala se encuentra la famosa Cueva del Diablo. El litoral de toda esta zona se encuentra dentro de la Reserva Marina Punta de La Restinga - Mar de las Calmas. Pasado el kiosco-bar situado junto a la cala, el sendero asciende los primeros metros por una carretera serpenteante.

A medida que ganamos altura, tendremos mayor visibilidad de los paisajes que brinda el Mar de las Calmas. Una vez abandonada la carretera, ascenderemos suavemente por un sendero bien definido que transita entre las vinagreras (Rumex lunaria) y tabaibas (Euphorbia sp.) propias de estas altitudes, que dan paso a zonas más llanas en el entorno de las montañas de El Julán. Aquí el terreno se encuentra divido por numerosos muros de piedra en seco que delimitan las diferentes fincas dedicadas al pasto del ganado (fundamentalmente cabra), de cuya leche mezclada se elabora el tan apreciado queso herreño.

Continuando con la subida alcanzaremos una zona donde el camino alterna las pistas de tierra flanqueadas por muros de piedra con vías asfaltadas. A lo largo de este tramo, empezarán a aparecer edificaciones aisladas y caseríos, en un entorno en el que se mezclan pequeñas fincas cubiertas de cepas y prados con parcelas, donde las tuneras (Opuntia maxima) y las vinagreras han colonizado el suelo.

La etapa finaliza una vez que el camino se adentra, siguiendo la carretera que sube desde La Restinga, en las calles de la población de Taibique, en el municipio de El Pinar, concluyendo en su plaza.



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Tramo 5: El Pinar - Las Casas - Las Playas

 

Apenas un kilómetro separa las dos poblaciones que conforman el municipio de El Pinar: Taibique y Las Casas. Desde la plaza de Taibique, transitando por la carretera que las une, se accede al barrio de Las Casas, un poblado viejo y tradicional donde todavía pueden encontrarse interesantes muestras de arquitectura doméstica tradicional y algunas infraestructuras comunitarias. Ya en Las Casas, seguiremos las señales por las diferentes calles hasta llegar a las fincas de cultivo emplazadas al sur del pueblo. El sendero atraviesa varias de ellas en dirección sur hasta alcanzar la parte superior del Monumento Natural de Las Playas, situado a unos 900 metros sobre el nivel del mar.

Desde aquí se inicia el descenso por una vertiginosa y serpenteante senda hacia la costa oriental de la isla. Durante el descenso, tendremos unas vistas privilegiadas, tanto de la costa como del Monumento Natural de Las Playas. Inicialmente nos encontraremos arropados por pinos canarios (Pinus canaríensis) y una de las especies de matorral que suele acompañarlo: la jara o amagante (Cistus symphytifolius). Según perdemos altura, abandonaremos igualmente este dosel arbóreo para adentrarnos en un ambiente rocoso más propio de los cardones (Euphorbia canaríensis) y las tabaibas (Euphorbia sp.), a las que acompaña alguna sabina (Juniperus turbinata ssp. canaríensis) dispersa.

La llegada a las primeras viviendas nos anunciará el final del descenso y el principio de la carretera asfaltada, que nos permitirá caminar paralelamente a la línea de costa y contemplar en toda su magnitud las altas paredes provistas de vegetación rupícola, a un lado, y el famoso Roque de la Bonanza, al fondo. En el otro extremo de la playa donde se encuentra el Roque de la Bonanza, se sitúa el Parador Nacional de El Hierro, donde concluye la etapa. El hotel se alza en un lugar paradisíaco, entre el borde del mar y la montaña volcánica, en uno de los mejores enclaves para disfrutar de la calma del océano y la tranquilidad de este aislado paraje.



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Tramo 6: Las Playas - Isora

 

Aunque desde abajo la subida no parecerá muy factible, la siguiente etapa del sendero circular parte del Parador Nacional de El Hierro y asciende por las abruptas paredes que separan la playa de la Bonanza de la localidad de Isora. Siguiendo un camino escarpado que sube en zigzag por el lado derecho del barranco del Abra se cruza el Monumento Natural de Las Playas. El sendero es abrupto y escarpado, pero se encuentra bien acondicionado. En un primer tramo, atraviesa un ambiente dominado por las comunidades vegetales típicas del piso basal, como la tabaiba (Euphorbia sp.), la vinagrera (Rumex lunaria) y otros matorrales, para pasar después a la parte superior de Las Playas, donde el pinar corona los escarpes de los acantilados.

La pinada de este espacio natural protegido forma parte de la franja de pinar natural que queda en El Hierro. Después de superar los 800 metros de desnivel, se llega hasta el Mirador de Isora, un balcón hacia la costa este con una excelente panorámica del Monumento Natural de Las Playas y su famoso Roque de la Bonanza. El mirador se encuentra acondicionado con aseos y tiene área de estacionamiento para vehículos. Desde aquí se accede, por una vía asfaltada, a la población de Isora, localidad que se alarga a ambos lados de la calle principal, con pintorescas casas encaladas, patios interiores, jardines y parras. Callejeando por el interior del pueblo, llegaremos hasta la plaza de La Unión, donde se encuentra la parroquia de San José, construida sobre terrenos donados por un devoto de la comunidad, y junto a la cual finaliza la etapa.



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Tramo 7: Isora - Tiñor - Puerto de la Estaca


Desde la plaza de Isora, una vez pasado el desvío al Mirador de la Fuente, descenderemos por la calle que nos conduce hacia Los Llanos, una zona cuyo nombre responde a su orografía y que los herreños han usado como terreno de cultivo. Como en otras ocasiones, este tramo está surcado por paredes de piedra que delimitan el sendero de las fincas adyacentes. Desde este punto del camino tendremos magníficas vistas de las montañas de Fardón, Aragando y La Fortaleza. El primer tramo de la etapa transita en dirección nordeste por vías asfaltadas entre fincas particulares, algunas de ellas aterrazadas, y en muchos casos invadidas por vegetación de matorral.

La vía asfaltada termina a la altura de un desguace de vehículos y se convierte en una estrecha senda flanqueada por muros de piedra, que durante un kilómetro discurre por fincas de castaños (Castanea sativa) y verdes prados invadidos por tuneras (Opuntia maxima). Una vez abandonada la zona arbolada, el camino gira bruscamente en dirección sureste, siendo este punto un excelente mirador de la costa oriental de la isla. A partir de aquí, comienza un descenso donde la pendiente se pronuncia, aunque el camino no se vuelve incómodo. Por este tramo, el paisaje está dominado por extensos herbazales vertebrados por muros de piedra en seco, entre los que se distinguen fincas ocupadas por vegetación colonizadora, como las ya muy abundantes tuneras, las tabaibas (Euphorbia sp.) y algún bejeque (Aeonium canariense). Entre los herbazales, emerge la figura achaparrada y robusta de un solitario ciprés cuyo perfil se recorta sobre el fondo azul del mar.

El sendero continúa su cómodo descenso hasta la parte superior del barranco de Tiñor, momento en el que accederemos al Paisaje Protegido de Timijiraque, una zona virgen con enormes barrancos y, quizás, las mejores poblaciones de cardonales (Euphorbia canaríensis) de la isla. Desde la parte superior del barranco de Tiñor, ya podremos contemplar en toda su amplitud nuestro destino, el Puerto de la Estaca. Sin embargo, las fuertes pendientes del escarpado barranco, tanto en sus paredes laterales como longitudinales, supondrán una barrera en nuestro camino y nos obligarán a ladearlo por su margen derecha, formada por suelos de tonalidades oscuras y rojizas.

El último tramo del camino desciende ya de forma más abrupta hasta el extremo opuesto del paseo marítimo que da acceso a pie al puerto. Caminando los últimos metros por suelo adoquinado, podremos relajarnos con la vista de los barcos que se mecen en las tranquilas aguas del Puerto de La Estaca, la entrada principal por mar a la isla, donde finalizaremos la etapa.



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Tramo 8: Puerto de la Estaca - Valverde - La Caleta


El primer tramo de esta etapa del sendero circular coincide momentáneamente con la derivación del sendero GR-131 desde el Puerto de La Estaca, en dirección a Valverde, hasta que se produce una bifurcación. La etapa comienza a partir de una señal vertical situada en el núcleo poblacional de Puerto de La Estaca. Continuaremos el camino en dirección a Valverde por la calle García Escámez, donde nuestro paso estará protegido a tramos por una barandilla de madera. Situado al noreste de la isla, el Puerto de La Estaca pertenece al municipio de Valverde y es el principal punto de conexión marítima con la isla, a través del cual se desarrolla el tráfico de pasajeros.

Según nos vamos alejando del núcleo de población, iremos ganando altura y podremos disfrutar de una estupenda panorámica del puerto y de la Cueva del Diablo, en la zona de la Mojara, un lugar muy tranquilo donde se puede disfrutar apaciblemente de la costa. Unos metros más arriba, llegaremos a la carretera, teniendo cuidado al transitar por el margen izquierdo hasta encontrar un amplio aparcamiento. A partir de aquí, continuaremos por un sendero empedrado, de elevada pendiente, que discurre por una zona de cultivos en terrazas, abandonados e invadidos por vinagreras (Rumex lunaria), tabaibas (Euphorbia sp.), tomillos (Thymus vulgaris) y verodes (Senecio kleinia), entre otras especies. Desde esta altura ya es posible divisar la población de La Caleta, punto final de esta etapa del camino.

Al llegar a un cruce de senderos señalizado con poste vertical, escogeremos para esta etapa la senda en dirección a La Caleta o bien tomar dirección a Valverde realizando de este modo la etapa Puerto de La Estaca - Valverde, del Sendero GR-131. Desde este cruce hacia La Caleta, el sendero cambia el empedrado por el firme de tierra, que cuando el terreno está seco se antoja más agradable su paso. Con nuestro destino, La Caleta, como referencia en la costa, descenderemos por paisajes de herbazales invadidos por especies de mayor resistencia a la insolación, entre las que se encuentra la pita (Agave americana), planta de carácter invasor introducida en Canarias en el siglo XVI, que se caracteriza por sus inflorescencias, que pueden llegar a alcanzar los ocho metros de altura. Esta misma planta se puede encontrar de manera abundante en el litoral mediterráneo.

Finalmente, tras un cómodo descenso, llegaremos a la población costera de La Caleta, que se ha convertido en un núcleo de segunda residencia después de abandonar su antigua tradición pesquera, ya que en épocas pasadas servía como embarcadero alternativo al Puerto de La Estaca. Además, en sus inmediaciones al mar alberga una zona arqueológica con algunos de los vestigios más importantes de grabados líbico-bereberes de Canarias.



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Tramo 9: La Caleta - Tamaduste

 

Junto a las piscinas de agua marina de La Caleta, existe un panel informativo de la red de senderos donde se indica el comienzo del camino. Después de internarnos brevemente en el pueblo, un poste indicativo nos sacará de esta población costera en dirección oeste por una vía asfaltada que asciende levemente. La vía asfaltada da lugar a una pista de tierra que bordea un muro de piedra, el cual delimita a su vez una finca colonizada por matorral disperso. En el cruce con un barranco, nos separaremos de la señalización blanca y amarilla propia de la red de senderos de Pequeño Recorrido para transitar por el fondo de un suave barranco, a través de un sendero bordeado por un murete de piedra que discurre por un entorno dominado por las habituales tabaibas (Euphorbia sp.), vinagreras (Rumex lunaria) y tuneras (Opuntia maxima).

Este sendero llega a un pequeño conjunto de casas y transita por el lado opuesto a la carretera que da acceso a La Caleta, en paralelo a la pista de aterrizaje del aeropuerto de Los Cangrejos. Dejando atrás la blanca edificación de la ermita de San Juan, un pista nos llevará, entre cardones (Euphorbia canariensis), tabaibas y vegetación típicamente costera, hasta la población de Tamaduste. Antes de llegar allí, podremos hacer una parada en el mirador del mismo nombre, situado a la entrada del pueblo, y desde el cual contemplaremos la pequeña ensenada en torno a la cual se distribuye el pueblo.



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Tramo 10: Tamaduste - Echedo


Coincidiendo en su tramo inicial con la primera etapa del sendero GR-131 , que atraviesa la isla por su centro de noreste a suroeste, la décima etapa del sendero circular que bordea El Hierro parte de la localidad costera de Tamaduste, situada al noreste, en uno de los lugares más tranquilos y acogedores de la isla, muy próximo al aeropuerto de Los Cangrejos y a la capital, Valverde, ya que se encuentra situado dentro de su municipio. Rodeado de un entorno natural excelente para practicar el senderismo, Tamaduste es famoso por su playa, conocida como “El Río Tamaduste”, una especie de charco o ensenada formado por una entrada de mar de aguas tranquilas y cristalinas que invitan al baño.

La etapa comienza en este antiguo pueblo de pescadores, convertido poco a poco en lugar de vacaciones para los turistas que acuden hasta este precioso rincón de la isla en busca de descanso. Este tramo tiene una longitud de algo más de cuatro kilómetros y medio y coincide con el tramo de Tamaduste a Valverde del sendero GR-131, hasta que se produce una bifurcación. Al comienzo del camino podremos desviarnos, unos metros antes de comenzar la ascensión a Echedo, hasta el mirador situado a la entrada de Tamaduste, desde el cual tendremos una magnífica vista de la costa y del pueblo. Continuando el sendero, subiremos de forma constante desde la carretera, pasando por delante de varias casas, hasta llegar a las fincas de cultivos abandonadas y colonizadas por una vegetación diversa, como tabaibas (Euphorbia sp.), vinagreras (Rumex lunaria), tomillos (Thymus vulgaris) o tuneras (Opuntia maxima).

Desde allí, las vistas de Tamaduste y del aeropuerto son espectaculares. Una vez ganada altura, el sendero bordea la Montaña de la Candía, formada por jable o picón de color rojizo. El jable es una arena volcánica que, dependiendo del origen de los materiales que lo componen, puede presentar diferentes colores, siendo los más comunes el rojizo, el negro o las tonalidades beige. Bordearemos la Montaña de la Candía con extremado cuidado, ya que el camino transita por una ladera de fuerte pendiente. En el recorrido podremos disfrutar del paisaje volcánico que se extiende desde nuestro entorno hasta la costa de la Punta de Amacas.

Una vez dejada atrás la montaña, el camino transita por un paisaje volcánico que da lugar a una zona de amplias viñas de aspecto singular, donde las cepas se desarrollan sobre sustrato de color negro de origen volcánico. Las viñas se agrupan en fincas acompañadas de viviendas y construcciones elaboradas a partir del material volcánico que abunda en la zona, y que las mimetiza con el suelo.

Rodeadas de las típicas vides cultivadas en picón (cenizas volcánicas), aparecerán ante nosotros las casas de Echedo. Situado en esta importante zona vitivinícola, Echedo fue inicialmente residencia de verano para los herreños y hoy en día se ha consolidado como un núcleo de residencia permanente cercano a la capital. Echedo pertenece también al municipio de Valverde y se encuentra a 360 metros sobre el nivel del mar, cerca de la Montaña de Tanganiscaba, un cono volcánico que dio lugar a la Hoya de Echedo. Al norte de esta montaña y muy próxima a ella, frente a la costa, se encuentra la Montaña de las Salinas y junto a ella, un llano costero donde se forman salinas naturales. De Echedo parte la pista que lleva hasta el Charco Manso, una fantástica piscina natural habilitada en una costa muy agreste, con arcos de lava y numerosos bufaderos.



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Tramo 11: Echedo - Ermita Virgen de la Peña

 

El undécimo tramo del sendero circular por El Hierro continúa por el noroeste de la isla y comienza en Echedo, donde una señal direccional nos marcará el sentido de nuestra marcha hacia El Mocanal. Nos alejaremos de Echedo dejando atrás las edificaciones cada vez más dispersas de la población siguiendo un camino que discurre por campos de cultivo aparentemente abandonados, colonizados principalmente por vinagreras (Rumex lunaria) y tabaibas (Euphorbia sp.). De esta forma, llegaremos a la población de Aguajiro y atravesaremos su calle principal, flanqueada por edificaciones blancas, en dirección a El Mocanal.

Rodeado de pastos y campos de cultivo, El Mocanal pertenece al municipio de Valverde y se encuentra situado a una altitud similar a la de la capital. Su ambiente suele ser muy húmedo, con nieblas frecuentes. En esta población destaca la iglesia de San Pedro, recientemente restaurada, que se caracteriza por su cúpula rojiza y su singularidad arquitectónica, ya que constituye un exponente de arte mudéjar poco habitual en el resto del archipiélago canario. Posteriormente, la ruta nos guía hacia la población de Guarazoca por hermosos senderos cubiertos de herbáceas y flanqueados por altos muros de piedra en seco. Desde ellos es posible admirar la amplitud de las zonas de pastos que se extienden hasta las suaves lomas del interior de la isla, cubiertas de vegetación arbórea.

En esta localidad todavía se pueden ver antiguas prensas para el vino y las tradicionales casas herreñas construidas con piedra negra de origen volcánico revestida de cal y techado de colmo (paja de centeno), generalmente rodeadas por pequeños huertos. El sendero va ganando altura de forma pausada hasta Guarazoca; una vez atravesado el pueblo siguiendo las señales indicativas, el camino eleva moderadamente la pendiente en su tránsito entre prados cada vez más próximos al borde del acantilado que delimita el Valle de El Golfo. Así, llegaremos -no obstante, sin dificultad- hasta la ermita de la Virgen de la Peña y su mirador, gracias al sólido firme que conforma este último tramo de la etapa.

La ermita de la Virgen de la Peña, protectora de los caminantes de la zona, es una pequeña construcción excavada en la roca, de la que asoma al exterior su sencilla fachada encalada, compuesta tan sólo por una puerta y una cruz. En la festividad de octubre es tradición sacar una imagen de la Virgen camino al pueblo de Guarazoca. La ubicación de la ermita permite contemplar vistas muy atractivas para los amantes de la naturaleza. En sus proximidades, a unos 500 metros, se encuentra el Mirador de la Peña, obra del arquitecto canario César Manrique, desde el cual podremos contemplar una maravillosa panorámica del mar y del Valle de El Golfo. El mirador se encuentra situado a 700 metros de altitud en el extremo oriental del Risco de Tibaje. El diseño del edificio y los jardines que lo rodean responde a la arquitectura tradicional herreña, a la que se añadieron algunos elementos modernos, y en su construcción se emplearon materiales como la piedra y la madera.



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Tramo 12: Ermita Virgen de la Peña - San Andrés - Jinama

 

Desde la ermita de la Virgen de la Peña el sendero circular asciende por pistas de tierra en buen estado hasta la meseta de Nisdafe, una planicie que domina el interior de la isla de El Hierro. Encuadrada entre 900 y 1.200 metros sobre el nivel del mar, Nisdafe es una zona húmeda de verdes prados con abundante pasto para el ganado, que pace tranquilamente en fincas delimitadas por muros de piedra. Si las persistentes nieblas que suelen cubrir la zona lo permiten, podremos admirar el esplendor de esta verde llanura, cuya visión nos traslada a ambientes más propios de otras latitudes del norte de la Península o de Europa que de latitudes más cercanas al trópico como las Canarias.

Durante algo más de un kilómetro el sendero transita por la carretera que asciende suavemente al mirador de Jinama. Antes de llegar allí, un desvío señalizado nos conducirá por amplias pistas forestales hasta la población de mayor altitud de la isla: San Andrés. Situado a más de 900 metros sobre el nivel del mar, desde San Andrés nacen las carreteras de la isla. El pueblo goza de un clima continental con veranos calurosos e inviernos fríos, húmedos y con nieblas. Las brumas pueden durar todo el día y, frecuentemente, toda la noche. Su economía se basa fundamentalmente en la agricultura y en la ganadería, sobre todo las ovejas, de las que se obtiene una lana de gran calidad con la que se elaboran las capas herreñas, tradicional vestimenta de pastores para protegerse del frío y de la humedad.

El sendero no llega a entrar en San Andrés, pueblo del que sólo atisbaremos su iglesia - construida en el siglo XVII, es una de las más antiguas de la isla- ya que gira rápidamente para volver a transitar de nuevo por paisajes dominados por los amplios prados que nos acompañan en esta etapa. El camino continúa su ascenso suave hasta alcanzar finalmente el mirador de Jinama, situado a 1.230 metros sobre el nivel del mar. Jinama es uno de los miradores más importantes de la isla, desde el que podremos admirar el Valle de El Golfo en toda su extensión. Junto al mirador, se levanta la ermita de la Virgen de la Caridad, a la que se encomendaban los caminantes para pedir protección durante el tránsito o agradecer el regreso a los pueblos del interior. Desde esta construcción nace un sendero que se utilizaba para la trashumancia entre el valle de Frontera y la meseta de Nisdafe.



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Tramo 13: Jinama - El Golfo


Partiendo del mirador de Jinama, en la parte más alta de la meseta de Nisdafe, un cartel nos informará de que estamos entrando en el Parque Rural de Frontera, el más grande de los espacios naturales protegidos de El Hierro, y del que no saldremos hasta la llegada a la población de Frontera, al final del tramo. El sendero desciende pronunciadamente por firme empedrado, que nos acompañará durante la mayor parte del recorrido, bordeado por muros y protecciones que lo delimitan entre la vegetación y el escarpe rocoso. A unos 400 metros del mirador de Jinama, según descendemos, encontraremos una zona de descanso construida en piedra sobre firme rocoso que hace las veces de mirador.

Debido al fenómeno de la “lluvia horizontal”, muy frecuente en la isla, provocado por los constantes vientos alisios que originan el conocido “mar de nubes” sobre el Valle de El Golfo, se crea un ambiente muy húmedo que da lugar a una exuberante vegetación. Por este motivo, en nuestro trayecto observaremos la presencia de especies propias de la laurisilva, como el brezo (Erica arborea), la faya (Myrica faya), el acebiño (llex canariensis), el laurel canario (Laurus azorica) y el mocán (Visnea mocanera). De esta última especie se encuentran identificados ejemplares especialmente voluminosos a lo largo del sendero, como el Mocán de la Sombra y el Mocán de los Cochinos, situado en un recodo del camino.

También encontraremos madroños (Arbutus unedo). Los frutos de ambas especies fueron utilizados como alimento por los aborígenes de El Hierro, los bimbaches. El Mocán de los Cochinos era lugar de descanso para los trashumantes que realizaban las habituales “mudadas” desde el interior hasta el Valle de El Golfo, y debe su nombre a que sus raíces se utilizaban para atar a los animales durante la parada. Después de recorrer unos 1.500 metros llegaremos a El Miradero, una zona de descanso situada en una curva abierta del camino, que sirve de balcón para apreciar en su totalidad una hermosa panorámica del Valle de El Golfo, hasta sus límites por el oeste, con el pueblo de Sabinosa y la costa de Arenas Blancas. A unos 1.800 metros de allí, a la izquierda del camino, en sentido descendente, aparece la Fuente de Tincos, conocida desde antaño por los transeúntes que paraban a beber de ella.

Cerca de la fuente se ubica el denominado Hoyo de Tincos, flanqueado por un gran paredón vertical. A unos 600 metros sobre el nivel del mar, nos encontraremos los primeros cultivos, entre los que destacan las viñas, de cuyo fruto surgen los vinos que fueron objeto de exportación en siglos pasados y que ahora poseen una denominación de origen de apreciada reputación. A la derecha del camino, en esta zona de cultivos, se levanta una cruz de madera erigida en memoria de los difuntos. Un poco más abajo, aparece un majestuoso ejemplar de pino canario (Pinus canaríensis), el único que encontraremos en todo el tramo. A partir de aquí, abandonaremos la senda para transitar por una vía asfaltada que entra en un núcleo de edificaciones, anunciando la llegada a la población de Frontera.

La etapa finaliza en esta localidad con la llegada a la plaza y a la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona del Valle de El Golfo. La iglesia de la Candelaria presenta una particularidad, ya que la torre de su campanario se encuentra situada en la cima de la montaña de Joapira, de color rojizo, formando una de las estampas más típicas de la isla de El Hierro. El llamado Campanario Joapira tiene este singular enclave para permitir que todo el valle oiga el tañido de sus campanas. En este lugar se encuentra una intersección de senderos, de cuyo recorrido encontraremos detalle en un panel informativo.



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Tramo 14: El Golfo - Lagartario - Camino Canal

 

El penúltimo tramo del sendero circular discurre por el Valle de El Golfo, a través del municipio de Frontera en dirección a Sabinosa, situado en su extremo oeste. Desde la plaza de la Virgen de la Candelaria de Frontera, el camino natural desciende los primeros metros por una vía empedrada de fuerte pendiente, mostrando el origen tradicional de estas sendas. Desde esta parte del tramo, podremos contemplar las paredes orientales del arco que conforma el Valle del Golfo y los Roques de Salmor. Estos promontorios, de 40 y 100 metros de altura (Roque Chico y Roque Grande), se encuentran situados frente a las costas de la Punta de Arelmo, formando la Reserva Natural Integral de los Roques de Salmor, uno de los lugares de reintroducción del lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi).

Rápidamente, el sendero abandona el camino empedrado y continúa por vías asfaltadas, cruzando primero unos cuantos caseríos y después transitando por zona de parcelas y cultivos delimitados por muros de piedra. Siempre al amparo de las altas paredes que delimitan el valle. Cerca del cruce con la carretera principal que une Frontera con Valverde, encontraremos dos lugares de máximo interés para el visitante: el Lagartario y el Ecomuseo de Guinea. El primero es un centro destinado a la recuperación del lagarto gigante de El Hierro, especie en peligro de extinción de la que sólo queda unos centenares de ejemplares en la isla. A unos metros del Lagartario, se encuentra el Ecomuseo de Guinea. Se trata de un antiguo poblado abandonado que ha sido reconstruido como atractivo turístico, y que recrea los distintos modos de vida en El Hierro a través de los siglos. Guinea es el poblado más antiguo del Valle de El Golfo y antiguamente era un pueblo de muda utilizado por los habitantes del norte.

El Ecomuseo cuenta con chozas, aljibes, recintos habitacionales, eras, lagares, pozas, cuadras y estercoleros, entre otros elementos, todos ellos ambientados con sus correspondientes enseres. El Ecomuseo de Guinea está declarado Bien de Interés Cultural por su valor arqueológico, histórico y etnográfico. Posteriormente, el trazado del camino natural continúa por el término de Frontera, alternando las calles con zonas de cultivo de viñedos y exóticos frutales característicos de la isla, entre los que destacan las papayas y las piñas. Desde Frontera, el sendero pretende atravesar la totalidad del Valle de El Golfo hasta su extremo oeste por un suelo que, además de llano, es muy fértil y se encuentra cultivado en casi toda su extensión.

Al irnos alejando de la zona urbana, abandonaremos las vías asfaltadas para transitar por una pista de tierra que discurre en paralelo a un canal diseñado para la distribución de agua dulce. El paisaje en este tramo se caracteriza por suelos jóvenes de origen volcánico ocupados por antiguos cultivos, hoy en su mayoría abandonados y conquistados por ejemplares de diferentes especies de vegetación pionera, como vinagreras (Rumex lunaria), tuneras (Opuntia maxima), granadinos (Dalbergia melanoxylori), bejeques (Aeonium canariense), verodes (Senecio kleinia), hinojos (Foeniculum vulgare) o tabaibas (Euphorbia sp.), entre los que destaca perfilado en el horizonte algún ejemplar de sabina (Juniperus turbinata ssp. canariensis).

Nuestro trayecto estará acompañado por el contraste entre los colores oscuros del sustrato volcánico y las tonalidades verdes que aporta la vegetación sobre el que se desarrolla. En nuestro camino por el valle, cruzaremos el pequeño caserío de Los Llanitos, que se originó cuando la trashumancia desapareció y la población se empezó a establecer en pueblos a pie de risco. Cerca del pueblo, en dirección a la costa, se ubica una pequeña playa virgen y poco frecuentada, conocida como Charco Azul, que dispone de un aparcamiento a unos minutos. La etapa finaliza en un cruce señalizado que nos invitará a abandonar la pista de tierra que nos ha traído desde Frontera atravesando el valle, para acceder a una senda en las cercanías del pueblo de Sabinosa.



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Tramo 15: Camino Canal - Sabinosa - Pozo de la Salud


En las proximidades de Sabinosa, desde el poste vertical que muestra el cambio de dirección, se asciende por una senda a este lugar. Pasaremos por caseríos dispersos hasta llegar a la plaza de Sabinosa, donde encontraremos un panel informativo que nos señala la dirección hacia el Pozo de la Salud. Con sus antiguas y bien conservadas casas del más puro estilo herreño, Sabinosa es, sin lugar a dudas, uno de los pueblos más pintorescos de la isla. Entre las piedras de las vallas de las viejas casas aparecen pequeñas cruces de madera, la mayor parte con fecha e iniciales. Son las llamadas “crucitas de difuntos”, que se colocaban cuando fallecía alguien. Así, cuanto más antigua es la casa, mayor número de ellas aparecen.

Tras salir de Sabinosa, los primeros metros del Camino Natural se realizan por carretera, hasta llegar a una intersección con una senda, primera de varias, que acortan la distancia del camino por carretera, pero que aumentan considerablemente la pendiente. Con el fin de disminuir la peligrosidad, se han habilitado escalones, bien de piedra o con travesaños de madera. Durante el descenso por senda de firme terroso de tonos oscuros, disfrutaremos de estupendas vistas de la costa y del Pozo de la Salud. El último tramo de la etapa transita por una pista asfaltada que desciende por la ladera de tierras cultivadas hasta volver a cortar la carretera que da acceso al Pozo de la Salud. Una pequeña rampa entre la carretera y la plaza frente al hotel del Pozo de la Salud marca el final de la última etapa del sendero circular.



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